Muchas veces quise construir un mundo de colores, pero otras veces se me derrumbaba apenas te lo exponía a mi vista.
Otra veces mientras caminabamos te quise dar un abrazo, pero se esfumo a la hora que me miraste a los ojos y me dijiste que te gustaba la frialdad con que exponias las situaciones.
Al siguiente mes decidí probar suerte e inventé una situación para hacerte ver la luz, lo cual no funciono porque nunca llegaste al destino que te habia puesto en el camino.
Me puse a pensar el como hacer para que vieras ya que cada accion que hacía era una dificultad para que siguieras a mi lado.
Decidí conversarlo, para poder guiarme en el corazón y en la mente y de una vez por todas demostrarte que no todo lo que hacía era por ser amiga, sino que lo decidia por algo más que los latidos me decían que me arriesgara.
Conversé contigo, y poco a poco se fue formando una sonrisa en ti. Verguenza me llego hasta la cabeza, y sin explicarme el motivo, bajé la cabeza. No dejaste que llegara abajo, y me miraste tan tiernamente diciendome que eso querias escuchar.
Quise decirlo, pero siempre ocultarlo, siempre sentirlo y siempre decirlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario