viernes, 22 de abril de 2011

Si se cierra una, se abren 100!

Me acuerdo que un día iba caminando por una calle bastante clara, era finales de Noviembre y algo se me cruzaba por la mente en esos momentos. La verdad de las cosas que no quise darle importancia, ya que pensaba que era un síntoma de todos los días, que con un simple remedio podría remediar. De pronto y sin darme cuenta miré el reloj... ya serían las ocho de la noche. Y yo bastante entusiasmada volví a lo que alguna vez quise tanto... Golpié la puerta, ya que no tenía llaves, y me abrio una pequeña señora. Le pregunte si me dejaba pasar, ya que quería pasar a ver a alguien. La señora me miró extrañada, como sin reconocerme, me miro y vio algo en mis ojos que le impedio abrirme la puerta, me la cerro de inmediato pensando que sería una especie de ladrón, que entraría a su casa, sin importarle...
Me miré extraña, me sentía vacía, esa persona para mi habia sido importante, y que me mirara como alguien mira a un feo en el espejo era escalofriante. Quise llorar, pero pensé que debía ser fuerte, aunque mi corazón estuviera destruido. Me vi envuelta en un ambiente oscuro, en donde no sabía donde pisaba, ni siquiera donde estaba, se nublo todo y poco a poco los ojos no me impidieron ver... Traté de salir... pero entre negro y negro me topé con una pared que era lo bastante gruesa para atravesarla. Me desesperé y mil veces intenté golpearla para poder derrumbarla. Me volví debil y comencé a caer, tropecé y quedé en un suelo irreconocible, que era lo bastante humedo y sin vida. De ahí pensé que pronto sería mi fin y que sin importar cada cosa que hiciera, no volvería a ser felíz... Pasé más de dos semanas sola... no me daban las ganas de comer, rara vez fue de dormir, pero la verdad es que poco me importaba si estaba sola... De pronto sin ninguna reacción empecé a ver cosas que no me pasaron por la cabeza, capaz que fueron recuerdos, hermosos recuerdos... en donde lo unico que recibía era compañía y mas que nada era amor... Como tantos recuerdos hacían que recuperara una sonrisa en mi rostro y sacando lágrimas, me di cuenta que no podía volver a dejarme caer... Con todas mis armas, empecé a caminar de nuevo, y junto a mi llevaba una pequeña luz, que al avanzar los recuerdos se volvía más grande. Me acerqué a la pared, con el unico objetivo de derribarla, y sentí que me hablo diciendome que la desafiaba. 
Yo con una voz que ni siquiera sabía que tenía, la toqué y le dije que volvi porque había alguien que me estaba acompañando... capaz que no era la misma persona que me cerró la puerta alguna vez... pero fueron muchos más que consiguieron las herramientas para derribar la pared. Sin palabras se empezo a romper, y volví a ver el sol. Caminé junto a él y me di cuenta que aunque muchas veces esa puerta me cerro muchas veces en la cara, tenía miles de otras llaves que me decían que su puerta, estaba abierta para mí!

No caigas, hay miles de personas esperando a que te levantes y te ayudan a seguir tu camino.

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