viernes, 8 de abril de 2011

Cuando nos quedamos en silencio, y no murmuramos palabras, porque algo escondemos, porque algo queremos esconder...
Dentro de esas lagrimas se esconde una gran verdad, una verdad que a duras penas es un dolor en el pecho tan grande que hace tiritar a cualquiera. En su pensamiento se van imágenes que retratan su propia experiencia pero en base del exterior, demuestra como si nada hubiera pasado por ella. Se siente cómoda, pero no se siente real... La verdad de las cosas es que ella parece plástico... SI! parece una pequeña muñeca, que es manejable por cualquiera... Esas lágrimas que cada día salen de sus ojos es sentido de que quiere ser amada... Pero lamentablemente nadie es capaz de demostrarle en sus ojos, expresiones de cariño. Tanto fue así que una vez se fue del lugar en donde residía, pero solo para conocer nuevos lugares. Se dio cuenta que no solo necesitaba de alguien que la quisiera, sino también alguien que la guiara... De pronto se encontró sola, sin nadie que pudiera decirle su nombre, ni siquiera un cariño por su cara. 
¿Habrá que valorar las cosas que por lo menos tenemos o tenemos que esperar a estar completamente solos para darnos cuenta que hasta lo mas indecente era valioso?

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