Muchas veces me atreví esa puerta, creo que era una puerta porque siempre se convertía en un miedo común...Todos los días compartía con esta puerta. Siempre tratando de descubrir que existía, que podría haber dentro de ella. Simplemente siempre me arrepentí de abrirla, ya que por fuera su madura ya se estaba deteriorando, estaba oscura la bendita madera de un color negro, como si hubiera pasado por un incendio, sentía que algo malo podía ocurrir si es que la abría. Por muchos años quise saber que es lo que ocultaba pero tan timida nunca me atreví... nunca me atreví...
Despues de un buen tiempo, cuando aprendi a valorar la vida, decidi aferrarme a lo unico que tenia en mi vida: Mi propia vida.
Sin esperarlo me entregué a esa cerradura, con mucho miedo.
Al entrar, se paso el miedo... como si algo la hubiera absorbido. Entré y atiné a sonreír... No era el mundo que pensaba que tenia el paralelo, era algo totalmente hermoso...
Supe que no era malo, sino que algo que demostraba darte una felicidad absoluta. Pasé mucho tiempo en esa puerta, hasta que me hizo madurar... Ese día estuve dispuesta a cerrar esa puerta e irme al cielo con una bonita experiencia.
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